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El día después

Cuando las autoridades de salud de Panamá decidan que ya es tiempo para levantar la cuarentena, tenemos que estar preparados para que la economía empiece a rodar desde el día 1 después de la cuarentena. Para esto tenemos que estar claros en los diferentes escenarios, y, sobre todo, en las nuevas actitudes del consumidor panameño.

Como es el panameño, la semana siguiente a la cuarentena, y cuando se quite la ley seca, el pueblo se va a volcar a la bebida y a pasear, cualquier cosa menos quedarse en casa. Pasada la euforia, el país podrá volver a la normalidad. Lo mismo pasará con el encierro, veremos la cinta costera, el Causeway, los malls, y demás espacios públicos, estarán completamente llenos de gente, eso sí, con mascarillas todavía y con algo de distanciamiento.

El problema será el que no tiene dinero y que no tuvo mucho de comer y esta endeudado (pudo haber perdido su trabajo o era un informal que no podía salir a la calle). Los que primero se pudieran recobrar serían los informales de ventas en la calle, taxistas, transporte pirata, los conductores de Uber, los contratistas, los médicos, los abogados, etc. Toda esta gente tardará algo en recuperarse, pero al día siguiente sale a la calle a boxear para levantar el dinero que necesita para sobrevivir.

Yo soy un fiel seguidor de la economía de mercado, aquella que no produce ventajas para nadie, sino que te permite competir. Por ende, creo que podemos recobrarnos, tal cual y ya lo hemos hecho anteriormente (les recuerdo solamente los casi 3 años de crisis económica-política de 1987 a 1989, así como la invasión y los saqueos de diciembre del 89 y dos meses con los bancos cerrados). Probablemente muchos no sepan de esta historia ya que no la vivieron, y otros pienses que la situación no es la misma – en mi opinión creo que en 1989 estábamos peor, y mucho peor después de la invasión y los saqueos, pero salimos de ese problema, y mucho más rápido de lo que se creía. Y allí, solo les recuerdo, el gobierno no dio ni un solo US$, todo salió de la economía de mercado.

La reacción del mercado debe ser solidaria, y no por pura misericordia, sino porque hay que ser inteligente. ¿De qué vale cortar las líneas de crédito a sus clientes, si los mismos no tuvieron la culpa de esta pandemia y la situación económica en la que se encuentran? Lo inteligente es cuadrar con sus clientes como pueden pagar lo que dejaron de pagar por el tiempo que duró la cuarentena más un tiempo de gracia adicional para que realmente se reponga. De esta manera usted se gana un cliente de por vida, y salva su cuenta por cobrar. La empresa privada no necesita que el gobierno le imponga una moratoria (contrario a lo que piensan nuestros legisladores), lo que se necesita es que el gobierno ayude a que la empresa privada de su propia moratoria. De que vale que los bancos reposean casa y carros, ¿a quién se lo van a vender?

A los suplidores les conviene seguir vendiendo, es decir, apoyar con la cuenta por cobrar que el cliente no ha pagado, y seguir dando el crédito apropiado para que el cliente se recupere y siga siendo su cliente.

Pero si esto no funciona (ya que todo el mundo espera que el gobierno le resuelva sus problemas, como si la pandemia hubiese sido culpa de este gobierno o de cualquier otro), entonces, podemos recomendar ciertas cosas especificas al gobierno para darle un impulso a la economía:

La moratoria de los servicios públicos, escuelas, alquileres (viviendas y locales comerciales), impuestos (pagos de todos los impuestos del gobierno, sin embargo, el contribuyente debe enviar sus informes a tiempo), prestamos/créditos (pagos mensuales, pagos mínimos, etc.), puede ser de marzo a junio, 4 meses, para luego que se paguen en 36 meses o menos, con los respectivos intereses – de máximo un 10% p.a.

Hay que crear trabajos a muy corto plazo. Empezando por los empleados que se enviaron a suspensión de contrato – que ya van cerca de 70,000. Para esto, el gobierno pudiera incentivar la contratación de personal por medio de rebajas al ISLR de los siguientes años (para que no sea tomado todo en un solo año, si no en 5, por ejemplo), ya que es muy fácil de ejecutar.

Los suplidores y los bancos debe ser magnánimos en sus créditos, es decir, la recomendación sería la de otorgar créditos para que la economía se mueva y se recupere lo más rápido posible (obvio, que, si sabemos que alguien es mala paga, difícilmente lo podemos ayudar).

La Superbancos tiene que poner pausa en sus acuerdos bancarios referentes al crédito, de manera que los bancos puedan hacer las reestructuraciones que sean necesarias para salvar el sistema.

Otro tema importantísimo son las MIPYMES y los independientes. Las primeras lo tendrían más fácil, sobre todo aquellas que están en la formalidad de por lo menos presentar una declaración de rentas, ya que esto permitiría trabajar con soluciones financieras basadas en estas mismas declaraciones. Por ejemplo, se pudieran ofrecer prestamos blandos a las MIPYMES basados en los gastos que presentan en las declaraciones de renta, es decir, pudieran obtener una línea de crédito equivalente a 3 meses de gastos – no costos – para que el pequeño y mediano empresario pueda salir adelante por los primeros 3 meses hasta por un máximo ($10,000 para microempresarios, $25,000 para pequeña empresa y $50,000 para mediana empresa, por ejemplo).

La operatividad de este programa la debería tener el mismo gobierno, con una “task- force” que incluya analistas de crédito, pero que se maneje con mucha automatización para evitar la burocracia y la corrupción. Luego de analizado y aprobado, el tema estará en el desembolso, donde tenemos a la Contraloría como auditor del programa. El tema aquí es que necesitamos que este proceso sea rápido, ya que, si no, corremos el riesgo que no surta el efecto que queremos – que las empresas abran y los empleos vuelvan.

Con los independientes que hayan presentado su declaración de renta, pudiéramos funcionar como una micro o pequeña empresa, mismos parámetros.

El tema estará con los informales, a los cuales sería muy difícil de ayudar. La enseñanza y resultado de esto, es volver a estos informales en semiformales, con un programa para que coticen en el seguro social, basado en ingresos mensuales de US$800 y donde paguen el 10%, todo automáticamente. De esta manera los podemos tener en la base de datos, que entren al sistema de seguridad social y de jubilaciones.

Claro que todo esto implica un desembolso de dinero, que, con un gobierno donde no le entran ingresos, está más sujeto a los préstamos para poder pagar estos subsidios, aunque sean por 3 meses. Lo tendríamos que ver como una inversión a corto plazo para que de frutos a medianos y largo plazo, poner a andar la economía, y volver a tener un desempleo de menos del 10% a la mayor brevedad posible. 

La empresa privada tiene que ayudar, las grandes empresas, poniendo su grano de arena para ayudar a sus clientes y que la economía no colapse. Obviamente, que esto también depende del flujo de caja que tengan unas y otras, pero esta claro que hay empresas que pueden ayudar y otras que necesitan ayuda. 

Al final, la solidaridad de los panameños va a ser fundamental para que la economía se reanime, ayudando a los que se puedan ayudar, y no dejándole todo el peso al gobierno. La economía de libre mercado ha probado ser buena, con todo y sus problemas y los participantes que tratan de tomar ventaja de la misma. Pero si hay algo cierto, es que si funciona.