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Cómo convertir la basura en dinero, el cambio que se necesita

Un problema diario de salud, calidad de vida e imagen es el problema de la basura. No hay un día de la semana en que el tema de la recolección y disposición no aparezca en redes sociales, noticias o comentarios.

No hay forma de hacer entender a las autoridades municipales y nacionales la dimensión de este problema que hoy, ya sobrepasó cualquier intento de mitigación, y exige darle una vuelta a la estrategia que se utiliza. Esa estrategia pasa por reconocerle un valor en dinero a la basura, algo que no es imposible y que ya en muchas partes del mundo existe.

Aquí en Panamá ya de hecho hay ejemplos claros de desperdicios convertidos en dinero. Les doy 2 ejemplos: El primero la recolección de latas. Un producto que muchas personas recogen a diario para convertirla en dinero. Usted puede estar en el mayor evento del país, como por ejemplo los culecos en carnavales y una vez se terminan, el residuo de latas desaparece en cuestión de minutos. Simplemente porque vale dinero.

El otro caso guarda relación con los restos de pollo que los mataderos antes enviaban a Cerro Patacón y que hoy son procesados ​​en Panamá en una planta especializada, generando empleos e ingresos para el país, ya que el producto final es exportado a Centroamérica y utilizado en la producción de alimentos para animales domésticos.

Entonces, hagamos que la basura valga dinero y veremos cómo surgen nuevos emprendedores recogiendo los desechos y tenemos comunidades más limpias y con mayor calidad de vida.

En un mundo cada vez más consciente del medio ambiente, la basura ya no se considera solo un desecho, sino también un recurso valioso. Con creatividad e innovación, podemos transformar la basura en dinero, creando oportunidades económicas y reduciendo nuestro impacto ambiental.

Aquí les comparto a las autoridades ideas para convertir la basura en dinero y que están probados, lo que además generará empleos, que hoy tanto se necesitan.

Utilizar la basura para producir biogás, un combustible renovable que se puede utilizar para generar electricidad. Seguro encontramos empresarios dispuestos a invertir en una planta de este tipo y le podemos asegurar contratos para su energía, ya que se cumple un doble propósito para el país, limpiar las comunidades y no crear un nuevo vertedero.

También se pueden desarrollar plantas para incinerar la basura y generar energía, un proceso conocido como "basura a energía". Esto lo vi en el municipio de Tokio en Japón. Además, se puede aplicar la economía circular para reparar y reutilizar productos en lugar de desecharlos y crear mercados para productos usados ​​y reciclados. La oportunidad está allí para aprovecharla.

Si nos vamos a un modelo de país, un ejemplo donde ya se aplica esto es Suecia, que lidera la conversión de basura en energía, incinerando la mayoría de sus residuos para generar electricidad y calefacción. El modelo es tan exitoso que importa basura de otros países para alimentar sus plantas de energía, demostrando la eficiencia de su sistema.

Otro caso de éxito está en Ruanda, ha transformado su capital, Kigali, en una de las ciudades más limpias de África, gracias a una estricta política de limpieza y reciclaje. Ha comenzado a tener empresas que se dedican a la separación y procesamiento de la basura para su posterior venta.

Esto perfectamente es lo que podría ocurrir en Panamá, el surgimiento de emprendedores que recojan la basura en todos lados para venderla a la empresa privada que produce electricidad que a su vez la vende en el mercado o la exporta.

No hay duda que se tiene más beneficios al convertir la basura en dinero, porque no sólo se reduce la contaminación y protege el medio ambiente, sino que también se crea empleos y oportunidades económicas, se conserva los recursos naturales y se reduce la dependencia de los combustibles fósiles.

Convertir la basura en dinero es una solución sostenible y rentable para gestionar nuestros residuos. Lo único que falta es la disposición de las autoridades para invertir el proceso y pasar de algo sin valor a algo económicamente rentable.

No podemos esperar que las cosas cambien, haciendo siempre lo mismo, al menos que no exista un interés real por solucionar el problema y hacer que nuestro Panamá brille.